“La inercia es un enemigo terrible”

Entrevista. FEDERICO MAYOR ZARAGOZA

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Haber estado al frente de la UNESCO desde 1987 hasta 1999 acredita el nivel de la personalidad de Federico Mayor Zaragoza (Barcelona, 1934). Doctor en farmacia, catedrático de bioquímica en la Universidad de Granada y  de la Autónoma de Madrid, en la que fue cofundador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, fue también ministro de educación con la UCD y parlamentario europeo, entre otros cargos. Su paso por la UNESCO supuso un impulso para esta organización en la búsqueda de la paz, la tolerancia, los derechos humanos y la convivencia pacífica. Esos principios le llevaron a crear la Fundación Cultura de Paz, de la que es presidente.

Ya en el año 2001 el profesor Zygmunt Bauman hablaba de que la globalización del capital, las finanzas y el comercio no había ido acompañada de un control democrático global y señalaba déficits en ética y solidaridad. ¿Esta Vd. de acuerdo con ese diagnóstico?

F. Mayor Zaragoza
F. Mayor Zaragoza

Totalmente. Yo colaboré con Gorbachov en la famosa perestroika y la  glásnost. Aquellos momentos abrieron un proceso de grandes expectativas; acababa una terrible carrera armamentística entre las dos superpotencias y pensábamos que las cosas podían cambiar. Pero fue cuando EEUU en lugar de pensar que era el tiempo de los dividendos para la paz y encauzar los inmensos fondos armamentísticos hacia el desarrollo y sostenibilidad del planeta, creyeron que había llegado el momento de su propia hegemonía. Desde ese momento la economía ya no se basará en aquellas pautas democráticas que proclama la UNESCO. Y todo esto se cambia por el mercado. Lo peor es que hablamos exclusivamente de Occidente, del 20% de la humanidad, los que vivimos en el llamado estado de bienestar, en el barrio próspero de la Aldea Global; el 80% restante no le importa a nadie. Ya en el año 1991 escribí que se terminaba un sistema que basado en la igualdad se había olvidado de la libertad. Ahora se hundirá el sistema alternativo que basado en la libertad se está olvidando de la igualdad.

Sobre este tema, un informe de la OCDE de diciembre de 2011 señala que la desigualdad en la distribución de renta en el conjunto de los países que la forman se encuentra en su nivel más alto de los últimos 30 años. ¿Es este el mejor escenario para el futuro?

Las leyes del mercado se han olvidado de la justicia social; han dado lugar a una enorme deslocalización productiva. Cuando ahora decimos en España “vamos a crear  empleo” nos encontramos con que hemos desmembrado nuestro tejido industrial con el traslado a otros países. ¿Dónde se producen actualmente la mayor parte de los bienes de consumo? En países donde probablemente no miramos las condiciones laborales. Es la codicia y la irresponsabilidad de las que ha hablado el presidente Obama. Algo hemos de rectificar cuando en este momento gastamos cuatro mil millones de dólares al día en la industria bélica mientras mueren de hambre más de 60.000 personas al día. Hemos de relocalizar aquella producción que sea posible, relanzar la producción pero no solo y otra vez para el 20% que ya poseemos ingentes cantidades de bienes de consumo. Hemos de ampliar nuestro número de clientes. En aquel entonces se prefirió el camino de los préstamos del Banco Mundial, en unas condiciones draconianas y de vergüenza. Estos préstamos llevaban aparejados privatizaciones y reducción de efectivos administrativos de los países receptores, y eran las grandes empresas occidentales las que se encargaban de hacer las grandes infraestructuras. Occidente hacia de “ajustador” a los “ajustados”. Ahora resulta que los “ajustados” somos nosotros y los “ajustadores” son los consorcios financieros, los mercados cuyo poder es tan grande que llegan a nombrar gobiernos en Europa.

¿Ha fracasado la Unión Europea?

Europa es considerada el símbolo de las libertades públicas y de la justicia, pero esto, ahora, se ha cambiado por las leyes del mercado. Ya Antonio Machado decía: “Es de necios confundir valor y precio”.  Hemos confundido los valores éticos con los valores bursátiles. Ya está bien de marear a los ciudadanos con que si sube o baja la prima de riesgo, mientras contemplan cómo empeoran las condiciones de vida de gran número de ellos. Resulta difícil a los ciudadanos europeos mirar a los ojos de los ciudadanos del Magreb después de lo que hemos hecho en Libia, pero Europa ya tiene su porcentaje del petróleo libio. O el hecho de la participación europea en la Guerra de Irak a la que se quiere dar carpetazo después de cinco millones de desplazados y 200.000 mutilados, además de los muertos. Pero el petróleo ya está en manos de las grandes compañías, que es lo que se pretendía.

El ciudadano no entiende que en temas sensibles y de conciencia los intereses partidistas prevalezcan

¿Es la austeridad la solución?

La austeridad está muy bien, pero no como única solución. Cuando regreso a España en el 2000 vi en TV a un responsable político alardeando que en España se construían más viviendas que en el resto de la UE. Yo no soy economista pero por mi actividad profesional he conocido otras realidades, y me pareció un disparate. En España hay voces que reclaman una solución diferente. Hasta el propio Cameron ha asignado 75.000 millones de libras como fondo de recuperación de las pymes. Necesitamos ese tipo de incentivos, no solo recortes.

Los españoles incluyen a los políticos como una de sus principales preocupaciones. ¿Qué opinión le merece este hecho?

El ciudadano no entiende que en temas sensibles y de conciencia los intereses partidistas prevalezcan. Como ejemplo, podríamos citar la dura lucha de Obama en el tema Medicare en el que no hubo ni un voto favorable de los republicanos cuando hay 30 millones de norteamericanos sin asistencia médica. O en el caso de nuestra participación en la guerra de Irak cuando se decidió la participación en la misma con un 92% de la población que se oponía a la misma. Cada cierto tiempo somos convocados a las urnas. Pero después de “contarnos” hacen lo contrario de lo que han prometido. No basta que “nos cuenten”, hemos de ser “tenidos en cuenta”. La solución está en una democracia genuina, a nivel global y local.

¿Son los movimientos como el 15M una alternativa real?

F. Mayor Zaragoza2
F. Mayor Zaragoza

La realidad actual, con la extensión del conocimiento y la posibilidad de expresión de las nuevas tecnologías, abre un camino impensable hace unos años. Estos movimientos son un germen para acercarnos a una democracia genuina, y se ha manifestado en lugares tan  distintos como los países árabes, China, con las mujeres en Irán etc. Hasta ahora la gente vivía confiada, intelectual y territorialmente. Vivíamos, trabajábamos y moríamos en un mismo lugar. Los jóvenes actuales tienen una conciencia global; un joven español conoce a la perfección cómo viven  los jóvenes de otros países. El tiempo del silencio ha terminado. Lo mejor del 15M en mi opinión es que se basaba no en “protestas sino en “propuestas”, algunas de ellas excelentes. Es muy llamativo el lema de los “indignados” de Estados Unidos: “Somos el 99%”. Lo he escrito: la inercia es un enemigo terrible, no nos permite cambiar. Queremos solucionar nuestro problemas de hoy con formulas de ayer. Como bioquímico que soy hablaba en un artículo llamado Evolución y revolución, de la necesidad de imitar a la naturaleza que cambia lo que debe cambiarse y mantiene lo que es válido. En caso contrario es cuando se produce la revolución.

Vd. reivindica una “refundación” de las Naciones Unidas como único foro para evitar los conflictos. ¿Lo cree posible?

La ONU debería recuperar su papel como interlocutor único para la resolución de conflictos a escala global, como en los recientes casos de Libia y Siria. Este organismo único debería también de facilitar la resolución de casos tan sangrantes como el de los tráficos, en especial el tráfico de drogas, un problema que significa una losa para países como México, entre otros países de la zona.

¿Cuáles son los objetivos básicos de la Fundación Cultura de la Paz que Vd. preside?

Rebelión significa disentir, hacer valer nuestras ideas sin violencia

Cuando en 1945 se crea la UNESCO se hace para contribuir a la paz y a la seguridad en el mundo mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones. Cuando yo fui director general adjunto de la UNESCO ya pensé en una manera de resumir su función: fomentar una cultura del encuentro, del diálogo y de la conciliación frente a una cultura secular de la guerra y del enfrentamiento. Así, en 1999 propuse a la ONU un programa de acción con 88 maneras distintas para pasar de la fuerza a la palabra: educación, igualdad de género, desarrollo sostenible, libertad de expresión, entre otras. La puesta en marcha de esos principios es el objetivo de esta Fundación. El primer párrafo del preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que esos derechos son para liberar a la humanidad del miedo. Y en el segundo añade que si esos derechos no se cumpliesen las personas pudieran verse compelidas a la rebelión. Lo cual no significa a la violencia. Rebelión significa disentir, hacer valer nuestras ideas sin violencia. Es la gran tarea que tenemos pendiente.