“Recuerde el alma dormida”, de Rafael Álvarez Avello

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“Recuerde el alma dormida”, de Rafael Álvarez Avello

Castilla, siglo XV. En la cabaña del monte donde vive retirado, un viejo soldado recibe la visita de una joven. Trae un encargo: que le cuente su historia.

A través del diálogo entre estos dos personajes se narra la vida de Jorge Manrique, el autor de las Coplas a la muerte de su padre, posiblemente el poema más importante de la lengua castellana. Pero Jorge Manrique no era un filósofo ni un poeta, sino un guerrero, y lo que pretende con las Coplas no es impartir un mero discurso moral sino contar una historia.

Esa historia es la de su padre, Rodrigo Manrique, con quien mantiene una relación ambigua y con quien va a participar en uno de los momentos claves de la historia de Castilla y de España. Los Manrique lucharon en las distintas guerras de los reinados de Juan II de Castilla, Enrique IV “el impotente” y, por fin, de Isabel la Católica.

Con un lenguaje evocador, muy cercano a la confidencia, se hace una interpretación de la personalidad de Jorge y de su tiempo. La novela habla de las grandes guerras pero también de la vida cotidiana en la Castilla del siglo XV. Y profundiza en todo cuanto rodeó al poeta-soldado: su personalidad frágil, su enorme sensibilidad, sus amores, sus ideas, y sus ansias de satisfacer la cosicia de aquel noble ambicioso y turbulento que fue su padre.

Esta novela es también un recorrido por la casi no creíble historia de Castilla en el siglo XV

Esta novela es también un recorrido por la casi no creíble historia de Castilla en aquel siglo XV. Una visión intimista y nueva en la que destacan poderosos personajes femeninos: la Granadina que es la muchacha que ha ido a encontrarse con el protagonista, la mora que representa al ideal femenino, María “la alta”, la mujer sabia, Elvira la mujer amada y triste, o Isabel la Católica, la heredera ilegítima de extrema feminidad, tantas veces abandonada y pobre, que llegó a ser reina y cambió la historia de España para siempre y, quizá, de la humanidad.

Son Castilla y la mujer dos personajes fundamentales de la novela que se confunden porque, como en el mismo libro se dice: Castilla es mujer.

“Castilla es mujer. A veces sus montes tienen las mismas formas cuando se levantan sobre la llanura. Forma de mujer tumbada, caída, quizá muerta, que parece rebujarse en las sábanas que son sus faldas (...) la Eva verdadera. (...) Castilla tendida serena sobre el mundo. Y sobre ella, los hombres y sus necedades. Los castellanos: los de los grandes gestos, incapaces de cumplir con los pequeños. Malqueriéndola. Divididos siempre, con nuestro «todo o nada»... Son estas dos mujeres, sí ––es justo decirlo––, Elvira y Castilla, de donde partió nuestra verdadera historia. Siempre entremezcladas”.

Recuerde el alma dormida.

Rafael Álvarez Avello.

Editorial La huerta grande.

19,50 euros.

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