De trabajador a trabajador: ¡EMPRENDE!

Xavier Gispert Martras
Abogado
Máster en Asesoría Fiscal y Tributación por el CEF.-
Miembro de la ACEF.- UDIMA


Xymonau. Rgbstock

Una de las publicaciones en las redes sociales que más me ha llamado la atención últimamente ha sido una viñeta publicada por un contacto en Facebook. En ella, una chica se dirige a un chico más o menos trajeado con maletín y cara triste. Ella le pregunta, ¿y tus sueños? A lo que él responde, “los cambié por un trabajo estable”. En primera instancia, no le di más importancia, la encontré divertida, “bien pensado, así somos todos”, me dije. No obstante, no puede evitar pensar y pensar… y  de la reflexión salió este artículo.

Como profesional del asesoramiento a autónomos y pequeñas empresas, son muchas las variables que con independencia del tamaño de estas, tenemos en cuenta a la hora de ajustar su funcionamiento a la legalidad vigente. Materias fiscales, contables y laborales, obligaciones mercantiles, relaciones con las distintas  administraciones y un largo etcétera. A menudo, no nos engañemos, este marco es suficiente para que emprendedores, futuros autónomos y pequeños empresarios no lleguen a serlo nunca. Mueren sueños, pero también seguramente; buenos proyectos.

Como verán en los siguientes párrafos, lo que pretendo no es una crítica a nuestro sistema legal en general ni impositivo en particular, ni iniciar un debate que obviamente siempre debe existir en nuestra materia. Pretendo hacer una valoración si cabe más personal, dar otro punto de vista;  buscar reflexiones. ¿Se alejan estas de un rigor académico? Obviamente, son del todo subjetivas, son solo sensaciones, solo percepciones.

A menudo el marco normativo es suficiente para que emprendedores, futuros autónomos y pequeños empresarios no lleguen a serlo nunca

Por suerte, actualmente tengo ocasión de seguir la puesta en marcha de varios proyectos por parte de familiares cercanos. Mi papel o pequeña contribución ha consistido en  asesorarles como haría con cualquier otro nuevo cliente. Buscar la forma jurídica más adecuada, comentar las obligaciones existentes durante el ejercicio, buscar las modalidades contables que se ajusten a su día a día etc…Todo aquello que forma parte de nuestra rutina diaria pero no de la suya. Pero además veo en ellos algo que jamás había apreciado con la debida atención; ILUSIÓN y PASIÓN por aquello que están creando. No es para ellos un trabajo, es un “todo” al que están plenamente entregados. Una labor que empezó con un primer paso, a la que nadie excepto ellos pondrá límites ni condiciones. Nunca había analizado un proyecto empresarial desde esta vertiente, pero créanme, con independencia de que acaben resultando proyectos viables (seguramente sí, no puedo tener otro deseo), habrán experimentado algo que jamás consiguieron con sus empleos; ser FELICES.

Mi especialidad no es la psicología (sí lo es la de mi contacto), ni pretendo escribir artículos ni cualquier otro texto de autoayuda. Yo mismo, al fin y al cabo, también sigo siendo un empleado por cuenta ajena. Lo que intento transmitir seguramente es aquello que también deberíamos aplicar a nuestro día a día; no habrá una segunda vida (aquí una segunda vida laboral), pasemos de la idea al hecho, porque lo vivido, creo, será suficiente. No me refiero a ningún apocalypse, pero si a la llamada “zona de confort”.

En ningún caso pretendo fomentar la inconsciencia, ni apostar por aventuras descabelladas, ni mucho menos ofrecer falsas expectativas en mundos maravillosos. Como les he dicho, justamente mi ámbito profesional más bien se rige por todo lo contrario, pero sí ofrecer una razón más a su proyecto; a su sueño. No será fácil, nunca les defenderé lo contrario, pero seguramente nunca obtengan lo mismo trabajando para un tercero, con sus recursos y para su beneficio.

De trabajador a trabajador, ¡EMPRENDE!