Hamburgo, armonía natural

Sección Revista:

VIAJES

Javier de la Nava
Profesor del CEF.-

Hamburgo, armonía natural
Puerto

/>Dos aspectos centraban  mi interés en visitar Hamburgo: conocer donde empezaron  los Beatles y comer hamburguesas en la ciudad que les concede denominación de origen.

El primer agente de los chicos de Liverpool, confiado en el éxito de otro grupo al que representaba, les envió a Hamburgo en agosto de 1960. La estancia de John Lennon, Paul McCartneyGeorge HarrisonStuart Sutcliffe Pete Best, entonces Silver Beatles, fue muy dura. Vivían en precarias condiciones, tras la pantalla del cine Bambi, en Sant Pauli, antiguo barrio de pescadores en los sesenta y en la actualidad plagado de clubes de alterne. Hasta diciembre de 1962 actuaron en varios locales, el más importante el Star Club, hoy desaparecido, situado en el nº 36 de la Grosse Freiheit, lugar donde comenzó a brillar la más importante banda de música de la historia del pop y el rock. Allí grabaron su primer disco, My Bonnie is over the ocean, que atrajo la atención de Brian Epstein, el agente que les proyectó al mundo. El peluquero Astrid Kirchherr modeló el flequillo beatle. Su vida en la ciudad portuaria no fue nada fácil: residieron como estudiantes al no lograr permiso de trabajo; Harrison fue deportado por ser menor de edad; McCartney y Best arrestado y; el bajista Sutcliffe dejó el grupo. “Las cosas transcurrían de modo salvaje”, dijo el batería Peter Best, más tarde sustituido por Ringo Starr.

Sant Pauli integró a los Beatles en su panorama nocturno marcado por las drogas, el sexo y la violencia. Recibían 30 marcos por tocar entre seis y ocho horas cada noche. La cerveza, los bocadillos de frikadellen (carne picada asada) y las pastillas hacían llevaderas las duras condiciones. Su paso por la comisaría de policía del distrito era frecuente, acusados de alterar el orden público al actuar en ropa interior o envueltos en banderas británicas. “Tocábamos un rock fantástico”, aseguraba John Lennon. En la nochevieja de 1962 celebraron su último concierto en el Star Club y volvieron a Liverpool.

Hamburgo, armonía natural
Muelle de Sant Pauli

Alcanzado el primer objetivo, perseguí  el segundo: comer hamburguesas en Hamburgo. Es el alimento más conocido y popular a nivel mundial. No hay consenso sobre su origen, los mongoles en el siglo XIV troceaban la carne del ganado para hacerla más digerible y los tártaros trajeron a Alemania carne cruda con especias, su steak tartar. La invención germana de la máquina de picar carne, a comienzos del siglo XIX, permitió  combinar grasa y carne magra. La industria cárnica de la ciudad  fue muy activa. Al ser el puerto más grande de Europa, muchos inmigrantes alemanes rumbo a Estados Unidos llevaban “frikadellen estilo Hamburgo”. En 1834 aparece en la carta-menú del Delmonico's Restaurant. Años más tarde en Seymour (Wisconsin), 1885,  el pinche Charlie Nagreen,  de 15 años, facilita que sus clientes puedan comer frikadellen entre rebanadas de pan mientras visitaban la Feria Estatal de Ganado. Había nacido la hamburguesa. En Wichita (Kansas), se fundó la primera cadena de hamburgueserías, en 1921, convertidas en símbolo de la “comida rápida” por los hermanos McDonald poco después.

El estuario del río Elba configura uno de los más importantes puertos marítimos mundiales, en tráfico de personas y mercancías. Los ríos Alster y Bille permiten que en pleno centro  urbano haya dos grandes lagos: Binnenalster  y Aussenalster. En torno a ellos, se esparce Hamburgo. Es una ciudad-estado, uno de los 16 länder alemanes. Segunda más poblada del país después de Berlín, tiene dos millones de habitantes. Su estratégica geo-posición y relación con el comercio y la pesca, la han concedido gran trascendencia desde que Carlomagno la fundara en el año 808. Varias veces destruida y ocupada por vikingos y daneses, en 1189 Federico I Barbarroja firmó la carta de Ciudad Imperial Libre, exenta de pagar impuestos. El castillo Hammarburg con las puertas cerradas, muestra de soberanía, aparece en su escudo. Esculturas de los emperadores del Sacro Imperio Romano-Germánico, junto a otras representativas de oficios, símbolos urbanos a lo largo de los siglos, se distribuyen en  la espectacular fachada neo-renacentista del Ayuntamiento de 111 metros de largo, los mismos que su gótica torre tiene de altura. En mayo de 1842, un incendio destruyó gran parte la ciudad.  

Tiene más de 2.300 puentes, más que en Venecia y Ámsterdam juntas

Al final de la II Guerra Mundial, bombardeos británicos y estadounidenses devastaron la ciudad durante las tres semanas que duró la Operación Gomorra. Murieron 50.000 hamburgueses. Las ruinas de la iglesia de Sant Nikolai recuerdan  la barbarie bélica. Los centros litúrgicos de Sant Petri, Sant Jacobs y Sant Michael merecen ser visitados. Desde la torre de este último hay una vista panorámica que permite contemplar el hechizo del mar hacia la urbe con la mayor renta per cápita germana y un crecimiento económico superior a la media nacional. Adicionalmente, es la cuarta ciudad europea con mejor red de transporte público y su vida cultural es muy extensa y variada.

Hamburgo, armonía natural
Palacio de Fleetschlösschen

Sus numerosos atractivos para el visitante justifican plenamente que Hamburgo sea destino de moda en el turismo internacional. El puerto puede ser recorrido en barcos de diversos tamaños. En la zona portuaria existen numerosos canales, a cuyos lados se hallan viejos almacenes, rehabilitados y acondicionados hoy para viviendas y otros usos. Un ejemplo es el Fisher Market, antiguo mercado del pescado y hoy emblemático edificio que acoge todo tipo de eventos. Más espectacular resulta el antiguo almacén del Kaiser, edificio rectangular de ladrillo visto, el mayor de la ciudad portuaria y primera visión de los que llegaban a la ciudad por mar. Allí se ha construido la sede de la Filarmónica del Elba. Santo y seña de la arquitectura moderna, la  estructura colgante y luminosa alberga varias salas de conciertos, la principal cuenta con 2.200 localidades en filas curvadas alrededor del escenario. A él se accede por varios de los más de 2.300 puentes, más que en Venecia y Ámsterdam juntas. Bella armonía natural.

(Fotografías de Germany Travel).

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