La imagen fiel

CONTABILIDAD

Javier Romano
Profesor del Grupo CEF. UDIMA

La imagen fiel

Es muy habitual, cuando hay referen­cias a las normas contables, señalar que su aplicación debe conducir a expresar en los documentos contables la imagen fiel de la empresa. En este artículo se va a in­tentar explicar qué es la imagen fiel en con­tabilidad, concepto que no tiene nada que ver con el valor real de la empresa.

En la primera parte del PGC, Marco Con­ceptual de la Contabilidad, se recogen los documentos que integran las cuentas anuales que comprenden el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias, el estado de cambios en el patrimonio neto, el estado de flujos de efectivo y la memoria, docu­mentos que forman una unidad.

Además, se indica que las cuentas anua­les deben redactarse con claridad, de forma que la información suministrada sea com­prensible y útil para los usuarios al tomar sus decisiones económicas, debiendo mos­trar la imagen “fiel del patrimonio”, de la situación financiera y de los resultados de la empresa, de conformidad con las dispo­siciones legales.

También se recogen los requisitos nece­sarios a considerar en la elaboración de la información contable para que sea rele­vante y fiable: es relevante cuando es útil para la toma de decisiones económicas, es decir, cuando ayuda a evaluar sucesos pasados, presentes o futuros, o bien a con­firmar o corregir evaluaciones realizadas anteriormente; y es fiable cuando está libre de errores materiales y es neutral, es decir, está libre de sesgos, y los usuarios pue­den confiar en que es la imagen fiel de lo que pretende representar. Y la información debe ser comparable y clara de tal forma que los usuarios de las cuentas anuales puedan formarse juicios que les faciliten la toma de decisiones.

Las cuentas anuales deben redactarse con claridad, de forma que la información suministrada sea comprensible y útil para los usuarios al tomar sus decisiones econó­micas, debiendo mostrar la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la empresa, de conformi­dad con las disposiciones legales.

Para elaborar las cuentas anuales de­ben seguir unos principios contables, que forma la parte básica de la arquitectura contable. Están contemplados en el Marco Conceptual y son los siguientes:

• Empresa en funcionamiento

• Devengo

• Uniformidad

• Prudencia

• No compensación

• Importancia relativa

El principio de empresa en funcionamien­to indica que se considerará, salvo prueba en contrario, que la gestión de la empresa continuará en un futuro previsible, por lo que la aplicación de los principios y criterios contables no tiene el propósito de determi­nar el valor del patrimonio neto a efectos de su transmisión global o parcial, ni el importe resultante en caso de liquidación.

Las cuentas anuales deben redactarse con claridad, de forma que la información suministrada sea comprensible y útil para los usuarios al tomar sus decisiones económicas

Además, el Marco Conceptual para desarro­llar la aplicación de los principios contables también proporciona más herramientas, son los denominados criterios contables.

Enumera los siguientes:

• Coste histórico o coste.

• Valor razonable:

• Valor neto realizable

• Valor actual

• Valor en uso

• Costes de venta

• Valor contable o en libros

La aplicación sistemática y regular de los requisitos, principios y criterios contables incluidos en los apartados anteriores con­duce a que las cuentas anuales muestren la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la empre­sa.

Por tanto, podemos concluir que la ima­gen fiel es el resultado de aplicar unas nor­mas contables concretas en la elaboración de los estados financieros. En este punto se pueden hacer dos reflexiones: Como se ha señalado la valoración contable de los elementos patrimoniales en los estados financieros procede de la aplicación de las normas y criterios contables. Ahora bien, también es cierto que el valor real o de mercado de muchos de esos elementos no coincidirá con el valor contable porque las normas contables siguen otro criterio.

Por tanto, podemos señalar que el con­cepto de imagen fiel no representa y no pretende representar el valor real de todos los elementos que componen el patrimonio de la empresa. Un caso evidente es el de los edificios, desde un punto de vista con­table, con los criterios del Plan General de Contabilidad, se incorporan al patrimonio por su precio de adquisición y su valoración posterior se verá reducida por las amortiza­ciones en tanto su valor en el mercado será generalmente superior

¿Y si queremos saber el valor real de la empresa? En este caso hay que recurrir a otros métodos: así se puede partir de los estados contables y ajustar a valor de mer­cado aquellos elementos patrimoniales que procedan, si es una empresa cotizada se pueden utilizar su capitalización bursátil, es decir, multiplicar el valor de cotización sus acciones por el número de acciones y se pueden utilizar métodos de descuento de flujos de caja.

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- Tratamiento contable de las fianzas.