Nos interesa

Universo QALY y medicina personalizada

Uso de la tecnología digital para la medicina

Javier Cabo Salvador. Los QALY (Quality Adjusted Life Years) son los indicadores combinados de salud mundialmente más empleados que agrupan los resultados de salud (longevidad y calidad de vida) en un único indicador que combina el número de años vividos con la calidad de vida experimentada durante esos años. Los QALY junto con los DALY (Disability Adjusted Life Years), años de vida ajustados por la discapacidad, son indicadores clave como medidas de resultado en los estudios de evaluación económica (análisis de coste-utilidad) proporcionando un valioso instrumento para resumir, controlar y comparar la salud de las poblaciones, midiendo el impacto de las diferentes acciones o intervenciones específicas tanto diagnósticas como terapéuticas que se emplean para revertir la carga de la enfermedad (DALY) o para mejorar la calidad y esperanza de vida (QALY). Los QALY como vemos combinan dos variables: cantidad de vida (años de vida ganados) y calidad de vida (vida con calidad), siendo básicos para la toma de decisiones en las evaluaciones económicas en el ámbito de la salud, al ser una medida estándar para los estudios de coste-utilidad a nivel mundial. Los QALY estiman el impacto de una intervención en salud midiendo el coste por una unidad QALY, es decir, el coste que nos cuesta el incremento de un año de vida (esperanza de vida) ajustado por la calidad.

Liderazgo 4.0

Persona exponiendo ante grupo de trabajo

Alejandra Sánchez Yagüe. Los economistas ya hablan de que estamos viviendo una 4.ª revolución industrial y de ahí que muchos expertos hablen de industria 4.0. Según Schwab, director ejecutivo del Foro Económico Mundial, la 4.ª revolución industrial no se define por un conjunto de tecnologías emergentes en sí mismas, sino por la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital.

La velocidad a la que actualmente cambia la tecnología es tan rápida que obliga a las empresas a integrar muy deprisa los avances tecnológicos que van surgiendo, experimentarlos, analizar los resultados y hacer los ajustes necesarios para continuar a la vanguardia.

La transformación digital en el aula

Alumna observando dron

José M. Chamorro Laborda. Es un hecho que los tiempos han cambiado, que las fórmulas tradicionales de formación y enseñanza presencial pierden peso, y que crisis como la que estamos viviendo con el COVID-19 obligan a reinventarse; no hay dudas al respecto de la influencia positiva de la tecnología utilizada al servicio del aprendizaje y su potencialidad para formar; en el informe The Horizon Report 2012, elaborado por New Media Consortium (NMC) y EDUCASE Learning Initiative (ELI), cuyo objetivo era identificar nuevas tecnologías y analizar la repercusión que tendrían en el campo de la educación (Johnson, L., Adams, S. y Cummins, M., 2012), se señalaba que tablets y teléfonos móviles tardarían menos de un año en formar parte del ámbito educativo. En dicho informe se constataba que, en años venideros, se produciría la integración de hasta seis tecnologías diferentes en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

El riesgo del internet de las cosas

Conectados a través de internet

Juan José Carrillo Miranda. En estos días donde todo se basa en internet nos encontramos con una abreviatura que cada vez suena más en boca de todos, hablamos del IoT (Internet of Things) cuya traducción al español es Internet de las Cosas. Pero realmente sabemos qué es el IoT, dónde podemos encontrarlo, qué es lo que hace realmente y a qué estamos expuestos en su uso.

Mediante este pequeño artículo queremos dar respuesta a estas preguntas de forma breve, concienciado así al lector de su uso con responsabilidad, ya que la tecnología no es “mala” si se usa correctamente.

Los robots y su fiscalidad

Robot trabajando

Ramón Chesé. Semanas atrás un amigo me decía que estaba encantado con el robot aspirador que le habían regalado por su cumpleaños.

Ni que decir tiene que no es mi intención banalizar ni minusvalorar el ejercicio de ninguna actividad, sino simplemente utilizar el robot aspirador como elemento introductorio de un nuevo reto tributario.

Saltándome las normas del manual de redacción, quiero ya concluir que, en mi opinión, hacer tributar a los robots no es ninguna novedad, por mucho que ahora vuelva a ser una cuestión de actualidad.

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